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29 marzo, 2020

INTERVENCIONES ASISTIDAS CON CABALLOS DESDE UNA PERSPECTIVA PSICOLÓGICA

Entendemos las IAC como el conjunto de actuaciones terapéuticas en las que el caballo y su entorno intervienen, de forma guiada por un equipo multidisciplinar, sobre las necesidades de rehabilitación de los usuarios. Hablamos de un tratamiento holístico en el que profesionales especializados establecen, desarrollan y evalúan una serie de programas y objetivos de trabajo ajustados a las características globales de cada persona, y seleccionan la modalidad más adecuada, dentro de este tipo de terapias, para cada una de ellas, de manera que puedan aprovecharse al máximo los beneficios que se derivan de las mismas.

Agentes fundamentales en las Intervenciones Asistidas con Caballos:

El caballo actúa como co-terapeuta teniendo un papel activo en este tipo de terapia, es un elemento integrador de esta, nunca se usa como objeto o herramienta. Se trata de un estimulo emocional y modificador de conductas, dentro de este tipo de terapias donde el apoyo social y emocional son ejes importantes de actuación.

El entorno en este tipo de terapias es fundamental el entorno en el que se realizan, el cual es al aire libre, con los caballos en prados y cuadras, donde familiares como usuarios tienen contacto directo con los animales, además de disfrutar de experiencias nuevas a una terapia convencional dentro de una sala, con diferentes estímulos que motivan y enriquecen la terapia.

Los técnicos especialistas, la persona encargada de dirigir esta terapia es un psicólogo, acompañada siempre por un equipo interdisciplinar (técnico especialista en caballos, fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales), de manera que podemos trabajar de una manera global las necesidades que presenta el usuario.

El objetivo común por tanto, es llevar a cabo una serie de tareas y ejercicios con el fin de rehabilitar tanto física como psicológicamente a los pacientes que padecen trastornos de tipo físico, psíquico, sensorial, conductual, emocional etc.

Población Objetivo:

La población que puede verse beneficiada por este  tipo de terapias en muy amplia, encontramos:

Salud Mental (depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastornos de la alimentación)

Discapacidad Intelectual y/o Problemas de Aprendizaje (TGD, TEA, TDAH, Síndrome de Down, Parálisis Cerebral, Síndrome de Down, Síndrome de X frágil, Síndrome de Williams, Síndrome de Angelman etc)

Personas en riesgo de Exclusión Social (Drogodependencia, Presencia de Conductas Disruptivas, Menores en riesgo, Mujeres Víctimas de violencia de género).

Tipos de Intervención:

Existen diferentes tipos de intervenciones dentro de las IAC en el ámbito psicológico, según las necesidades presentadas por los usuarios.

HIPOTERAPIA

Basándose en los tres principios fundamentales (movimiento, ritmo, calor) producen beneficios, no solo a nivel físico, sino también a nivel psicológico:

La morfología y biomecánica del caballo; su patrón de marcha tridimensional y disociado, así como la transmisión de calor e impulsos rítmicos producen una es estimulación del Sistema Nervioso Central y el Sistema Nervioso Vegetativo, permitiendo trabajar estados de alarma vs estados de calma.

EQUITACIÓN ADAPTADA

Ayuda a los usuarios a manejar su caballo de manera autónoma, fomentando el uso coordinado de ambas manos, orientación espacial en la pista, memoria de recorridos, vínculo con el animal e identificación de un lenguaje no verbal por parte de este.

Concentración, atención y aumento de la autoestima del jinete.

VOLTEO TERAPÉUTICO

Se trata de actividades donde el usuario realiza diferentes ejercicios de gimnasia sobre el caballo en movimiento, con lo que mejora su esquema corporal, equilibrio y sobre todo su autorregulación emocional. Produce también un importante aumento de autoestima.

 

Metodología:

La metodología utilizada en este tipo de terapia está muy estructurada, pero siempre se basa en las necesidades presentadas por los usuarios y la familia. Se realiza una evaluación previa por parte de los profesionales, donde se empieza a confeccionar el plan de trabajo a seguir, con el fin de lograr los objetivos propuestos y, sobre todo, generalizar esto a su vida diaria, tras esto:

1. Selección del caballo:

Según las características del usuario y sus necesidades, se trabajará con un caballo u otro, no todos valen para todos. El criterio de selección se basa en su morfología, su movimiento o su carácter. Si se considera, podrá realizarse junto con el usuario. A su vez, podrá tratarse siempre del mismo caballo o no, dependiendo de los objetivos a trabajar.

2. Reconocimiento del entorno:

El entorno debe sumar a la terapia, nunca restar. Por ello realizaremos las adaptaciones precisas y la anticipación necesaria para que resulte seguro, estimulante y predecible para el usuario.

3. Pie a tierra:

En este punto de la terapia es donde se producen los primeros acercamientos directos al caballo por parte del usuario, produciéndose situaciones muy cercanas, donde empieza a crearse el vínculo con el animal y la adherencia a la terapia. Y es que, el juego entre especies, es lo que prima en este tipo de terapia.

En esta primera etapa, se promueven situaciones en que el usuario comienza a gestionar emociones, tanto positivas como negativas, que pueden generarse debido a esta nueva situación. El usuario deberá autorregularse con el fin de llevar a cabo correctamente las tareas propuestas.

La gran sensibilidad que presenta el caballo y, su capacidad para captar y transmitir estas sensaciones, ayudará a regular este contexto, representado una importante guía en la capacidad del usuario para el control de sus emociones, la situación, la formación de un autoconcepto realista y estable y, por tanto, el desarrollo de una adecuada autoestima.

Se realizan multitud de actividades, entre las que destacaremos todas aquellas que están relacionadas con los cuidados del caballo y su preparación para la monta, las cuales requieren una puesta en marcha de gran variedad de recursos mnésicos y funciones ejecutivas, seguimiento de órdenes sencillas; resolución de problemas. Además, mientras realizamos rutinas de alimentación, higiene y vestido del caballo, se promueve el acercamiento a diferentes tipos de texturas, como la paja, el pelo del caballo, los cepillos o la arena.

Todo esto se combina con actividades en el aula o la pista, donde podemos introducir aspectos como la imitación o el juego compartido, llevando a cabo diferentes ejercicios de motricidad gruesa, esenciales para el desarrollo de patrones de movimiento adecuados y que, posteriormente, se seguirán estimulando durante la monta. Por último, reforzamos el juego simbólico y la anticipación de ejercicios que se realizarán posteriormente durante la monta.

4. Monta:

Se llevará a cabo en cualquiera de las modalidades mencionadas anteriormente. Además de los aspectos puramente físicos de la monta, los cuales, siempre tendremos en cuenta, ya que, introduciéndolos de manera adecuada, ayudarán enormemente a nuestro usuario a mejorar a nivel cognitivo, podemos trabajar multitud de objetivos:

Estimulación Cognitiva: memoria de trabajo, atención sostenida, atención dividida, flexibilidad cognitiva.

Relacionados consigo mismo y el entorno: Orientación espacial, equilibrio, adquisición de un adecuado esquema corporal, lateralidad.

Emocionales: Tolerancia a la frustración, autocontrol, disminución de conductas disruptivas, autoconcepto, autoestima, motivación al cambio y al aprendizaje.

Aumento de la intención comunicativa, contacto visual.

Esta metodología irá experimentando modificaciones durante el transcurso de la terapia, ya que, el nivel de exigencia de los criterios a la hora de valorar un objetivo como “conseguido”, aumentará en cada reevaluación, permitiendo así progresar en la evolución del tratamiento cada cierto tiempo. Así, paulatinamente estos criterios deberán modificarse, al igual que los objetivos establecidos y, por tanto, también  la metodología. Por ejemplo, podemos montar primero y realizar el pie a tierra después, según las necesidades del usuario o cómo se encuentre en ese momento.

Las IAC se pueden realizar, tanto de forma individual, como hemos descrito, como de manera grupal, donde la estructura de las sesiones no se modificará en gran medida.

En este caso, se atenderá a las necesidades grupales, generando situaciones de ayuda mutua, cooperación, empatía o trabajo en equipo.

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